Análisis de Alan Wake Remastered

Análisis de Alan Wake Remastered

Microsoft entró en el mundo de los videojuegos con pie firme y con una apuesta decidida para conseguir una buena porción de mercado, movimientos como la compra de Rare eran toda una declaración de intenciones. Tras una más que satisfactoria Xbox, la empresa redobló sus esfuerzos y, anticipándose a la competencia, puso en el mercado Xbox360 con una brutal campaña de marketing.

Aunque apostó por un HD DVD que no llegó a plantar batalla contra el Blu-Ray, en el sector de los jueguicos consiguió mirar de tú a tú a Sony cuya PS3 tuvo unos inicios difíciles por su chip y su precio. Lanzamientos como Forza, Project Ghotam Racing o Gears supusieron un gran empujón para la máquina. El catálogo no paraba de crecer y crecer, pronto se le unieron más títulos exclusivos y entre los más destacados estaba Alan Wake.

Alan y su linterna vs Tornado de oscuridad

Once años después, Alan regresa a nuestras vidas, y esta vez no es un juego exclusivo. Los usuarios de PC y PlayStation (y quizás Switch) también pueden disfrutar de su historia que bien podría pasar por una obra de Stephen King. En esta aventura, encarnamos a un escritor de renombre que está pasando por un bache creativo. Viaja con su mujer Bright Falls, un bonito pueblo a las orillas de Cauldron Lake. La localidad está a punto de celebrar su Fiesta principal, el día del Venado. Sam y Alice van a recoger las llaves de la cabaña donde se hospedan. Una extraña señora se cruza en su camino y le entrega las llaves de una cabaña en una pequeña isla llamada Diver’s Isle. Ya en la cabaña, Alice le prepara a Adam una habitación con una máquina de escribir. El escritor se cabrea y sale a dar un paseo. En su ausencia, una oscura presencia secuestra a Alice y la arrastra al fondo del lago. Tras esto, Alan se despierta en el interior de un coche accidentado. Y este es el inicio de su pesadilla.

El juego está divido en seis capítulos, en ellos controlamos a Alan en tercera persona. Debemos cruzar unos bonitos (casi siempre nocturnos) escenarios mientras evitamos los ataques de unos seres oscuros. Estos entes tienen un único punto débil, la luz. Por esto, el escritor casi siempre estará equipado con una linterna, si apuntamos el tiempo suficiente a los enemigos, la oscuridad dejará de protegerles y podremos abatirlos con nuestras armas (de fuego, no tenemos armas cuerpo a cuerpo). En el escenario iremos encontrando desde un revolver hasta un fusil de caza (cosas de americanos, supongo).

Por el camino también encontraremos algunas farolas o puntos de luz que sirven de checkpoint y de puntos de descanso, ya que bajo la luz estos seres no pueden atacarnos. El avance es marcado, aunque tenemos pequeñas zonas de exploración en las que resolver algún puzle, en su mayoría basados en activar un generador de energía, devolver la luz o pulsar algún botón en una zona alejada.

La típica cafetería donde te rellenan la taza constantemente.

En su materia jugable, la aventura muestra una de cal y otra de arena. Juega con maestría con algunos aspectos como el uso de las pilas (para la linterna). Cuando apuntamos a un enemigo, la linterna intensifica su potencia para debilitar la oscuridad. Esto afecta a la duración de las pilas que caen drásticamente, por lo que deberemos ser cuidadosos en su uso. Deberemos utilizar con cautela este recurso, a veces encontraremos luces de obra que nos ayudarán a defendernos o cubrir nuestro flanco del enemigo. También nos equiparemos con bengalas o granadas de luz que serán vitales cuando nos veamos rodeados. Por contra, el manejo de Alan a veces deja un poco que desear, sobre todo en zonas con saltos o a la hora de esquivar ataques (algunos a distancia parecen arqueros de Lothlórien, sólo que en Bright Falls lanzan hachas y cuchillos). Es cierto que no dejamos de ser un escritor atacado por entes oscuros, y, por tanto, podría estar justificada esa “torpeza” del protagonista. Aunque el hecho de que Alan empuñe armas y granadas con toda naturalidad choca un poco con esa torpeza.

Si estos señores hubieran luchado con Sauron ahora la Tierra Media estaría en sus manos

La historia está narrada como una serie de televisión, tenemos un “anteriormente en Alan Wake” cada vez que iniciamos un capítulo y también una melodía al final (esto en su momento una novedad impresionante, ahora no nos sorprende tanto). La voz en of de Alan nos acompaña durante la aventura narrándonos sus pensamientos e inquietudes. Hay que destacar un gran doblaje al castellano, destacando las voces de Salvador Aldeguer y Lorenzo Beteta.

En lo técnico, el juego no es más que una demostración del buen hacer de Remedy en la entrega de 360. El aumento de resolución se nota lógicamente, también el lavado de cara en los modelados de los personajes y la puesta a punto de los efectos. Aunque a día de hoy impresiona menos la utilización de la luz y las sombras de las que sacaba pecho en 360. Por ponerle algún “pero” a parte de los puntuales fallos jugables antes mencionados, esta vez hemos encontrado los capítulos del juego excesivamente largos. Quizás una estructura de 10 capítulos hubiera ayudado un poco más al desarrollo, ya que sus mecánicas al final acaban siendo repetitivas y en largas sesiones de juego es algo que pasa factura. Pero esto es algo personal, habrá a quien le guste la duración tal y como está.

Alan y Alice entrando felices en la boca del lobo

Alan Wake era un gran juego en 360 y su remasterización es una gran oportunidad para que aquellas y aquellos que no pudieron disfrutar en su momento de su historia y su gran ambientación, además, ahora a precio reducido. ¡Feliz fiesta del venado!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.