Analisis Kingdom of the Dead: La Muerte me tiene miedo

Analisis Kingdom of the Dead: La Muerte me tiene miedo

Hay algo bonito en un buen juego de acción con toques de terror. Ese “no quiero que se me acerque” mientras piensas “ven aquí monstruo, verás que risas” sujetando una escopeta de doble cañón.

Pues de la mano de Dirigo Games nos llega Kingdom of the Dead, título que ya hemos jugado y del cual servidor os trae su análisis para explicaros las bondades (y maldades) de un juego donde la propia muerte está asustada de tu persona.

 

Agente oculto especializado en partirte la cara

 

En Kingdom of the Dead encarnamos a un Agente. Nunca le vemos la cara ni sabemos su nombre, lo único que aprendemos es que tiene un talento natural para su trabajo.

Dicho agente trabaja para La Agencia, una organización tan secreta como poderosa, encargada de enfrentarse a La Muerte y a su ejército de criaturas.

 

El juego arranca con nuestro protagonista en su despacho revisando papeleo, cuando una figura misteriosa le manda una carpeta con información clasificada: los muertos se están levantando y comenzando otra invasión (sorpresa).

 

Armado con su fiel revolver y con un demonio parlanchín confinado dentro de una espada, toca ponerse manos a la obra y en una noche frenar la nueva invasión.

 

Acero y plomo

 

Dicho agente y su demonio compañero se moverán por distintos lugares donde se han abierto los portales por donde los muertos llegan a nuestro plano. El objetivo de cada nivel es el mismo; llegar, sobrevivir hasta encontrar cada portal, derrotar a la criatura que lo protege y cerrarlo.

 

Kingdom of the Dead nos lleva por sitios cotidianos, como una cripta, un puerto, o los bosques colindantes (con algunas sorpresas bastante buenas que no os voy a chafar) y en cada uno de ellos nos cruzaremos con un ejército de muertos que harán todo lo que puedan para pararnos.

 

Dichos muertos varían en diseño y ataques; la mayoría irán a por nosotres cuerpo a cuerpo, mientras que otros nos lanzarán proyectiles o directamente nos dispararán con las mismas armas que podemos usar.

 

Saludad a mis amiguitos

 

Aunque comencemos cada zona con tan solo un revólver y una espada, no tardaremos en encontrar más armas con las que defendernos del mal. No hay ninguna muy loca, pues el juego está ambientado a finales del siglo XIX o principios del XX (nunca lo deja claro).

Tenemos escopetas de doble cañón, rifles o cartuchos de dinamita para frenar la invasión a la antigua usanza.

 

Cada arma además tiene un modo de ataque secundario para suplir sus carencias. Me explico: el revólver solo mata de un tiro si es en la cabeza, así que su modo de fuego secundario dispara tres balas en rápida sucesión.

Igual con el rifle, cuya cadencia de fuego no lo hace buena opción en distancias cortas, así que su fuego secundario es un ataque cuerpo a cuerpo.

 

Y dado que los tipos de enemigos son muy fáciles de leer, pero muy montoneros y complicados de controlar en masa, saber qué arma usar en cada momento es casi tan importante como saber cuándo y a donde moverse.

 

Los jefazos de turno

 

Los jefes de este juego son una de cal y una de arena.

 

Sus diseños son lo más espectacular del título, rivalizando con los escenarios, y algunas de sus peleas nos regalan los mejores momentos en cuanto a gameplay… Cuando el juego les deja.

 

Por cada combate divertido, tenemos uno que es directamente malo. Ya sea porque la idea del combate no es muy buena o porque son tan fáciles que caen antes de que puedan golpearte, algunos de estos encuentros no son tan especiales. Nunca frustrantes, pero a veces aburridos.

 

También eché en falta que tuvieran más personalidad porque el juego te hace creer que esto va a ser así: el primer jefe del juego tiene mucha presencia en su nivel, te intenta picar más de una vez y al menos sabemos de él que tiene mal perder.

Eso es divertido, pero luego el resto solo aparecen para decir “Hola” y morir. Lástima, porque entre ellos había mucho potencial, como el guardián del nivel del bosque, que tiene uno de los mejores diseños y combates, pero le falta tener personalidad.

 

Lo bueno pesa sobre lo malo

 

La primera impresión que tuve del juego fue muy tibia, ya que tenía problemas de rendimiento y la sensación de disparo era floja. Esto por suerte se ha parcheado para su salida y ahora tenemos el juego de acción que prometían.

 

Además, me encanta como maneja su dificultad.

No solo tenemos puntos de control muy bien situados, sino que al morir la penalización es perder la munición que teníamos, dejándonos en números rojos. Dicha munición no se conserva entre niveles, pero si toda la vida extra que hayamos encontrado explorando.

 

Sumado a esto, en el selector de misiones podremos escoger si queremos la dificultad estándar (que ya balancea bien el desafío con el sentirse Dios en la tierra) o si queremos algo más complicado. Poniendo más enemigos en pantalla (con la misma vida y daño) y obligándonos a cumplir los retos secundarios, que siempre son encontrar un objeto escondido y rescatar a todos los civiles atrapados.

 

Dicho esto, el apartado artístico del juego es soberbio, en concreto la banda sonora. Visualmente es muy único, generando esa sensación que me ahora provoca el ver títulos como Blood 2.

 

Vamos a lo malo.

 

No podía ser perfecto, no

 

Sin ninguna duda mi mayor queja es con la iluminación del juego. Hay lugares en los que directamente no puedes ver lo que pasa, ni apenas a tus enemigos.

Una zona donde apenas puedas ver te lo compro, es una muy buena idea, pero cuando todo el juego es tan oscuro que ni subiendo el brillo de la pantalla al máximo se puede ver, es que algo falla.

 

Además, en las opciones no hay tampoco posibilidad de arreglar esto. Puedes cambiar la paleta de colores del juego y ponerle filtros, como uno que hace más brillantes las luces… Pero eso no lo arregla, solo hace que las zonas iluminadas se vean más iluminadas.

 

En un juego donde se le pide a le jugadore velocidad y precisión en sus acciones, el hecho de no poder ver a veces puede hacerlo injugable.

 

Mi otra gran queja es puramente personal, pero debo mencionarla para más gente como yo: si sufres de aracnofobia, toca ir con mucho cuidado.

Por suerte los arácnidos aparecen pocas veces y en pocos niveles, pero aparecen los suficiente para hacérmelo pasar realmente mal. Avisados estáis.

 

Ah y otra cosa… Apenas hay historia. Lo comprendería perfectamente si se la hubieran querido saltar, pero con las conversaciones de los personajes y las introducciones a los niveles se intuye que aquí podría haber un lore bastante interesante.

 

Conclusiones

 

Kingdom of the Dead al final del día resulta ser una buena experiencia, una notable desde luego, pero que se queda bastante lejos de la excelencia.

Tiene algunos buenos detalles, es muy rejugable y siempre va a estar bien un shooter que logre captar la sensación de ser una fuerza de la naturaleza… Pero al final entre decisiones de diseño cuestionables y el hecho de que hay niveles donde apenas podrás ver, hacen que sea un juego que recomiendo, pero no muy efusivamente.

 

Aún con esas, si tienes ganas de un shooter veloz con enfoque en la precisión y que además funciona de maravilla, Kingdom of the Dead es una buena opción.

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