Necromunda Hired Gun: aprendiz de muchos, destacado en poco

Necromunda Hired Gun: aprendiz de muchos, destacado en poco

Echamos un vistazo a Necromunda: Hired Gun, un juego que podría haber aportado mucho, pero que se ha quedado a la mitad.

Muchos universos fantásticos o de ciencia ficción caen en un problema que me exaspera: crean una enorme cantidad de mundos, culturas e ideas, pero se acaban centrando únicamente en dos o tres de ellas. Un caso claro de esto es Star Wars, que con excepciones como The Mandalorian casi siempre gira en torno a la fuerza y los Jedi. Warhammer 40.000 cojea del mismo pie: una franquicia con decenas de razas alienígenas y milenios de historia casi siempre prioriza a los puñeteros Marines Espaciales o al Caos. Esta es una razón clave por la que me interesaba lo que pudiese presentar Necromunda: Hired Gun.

Este FPS con toques de RPG presentado por la compañía francesa indie Streumon Studio transcurre en el mundo colmena Necromunda- uno de cientos de planetas cuyo único propósito es la producción industrial masiva para alimentar la expansión bélica de la humanidad en el 41º milenio. Y aquí no encarnamos a un Marine Espacial, un miembro de la Inquisición ni nada tan pretencioso, sino a un cazarrecompensas. 

Que no falte la chaqueta postapocalíptica

En Necromunda: Hired Gun (que voy a abreviar como NHG de aquí en adelante por no daros mucho la brasa) nos adentramos en las entrañas de este oscuro mundo subterráneo. Tendremos a nuestra disposición  un variado arsenal y un mastín que puede ayudarnos a detectar enemigos y derribarlos. ¿Nuestro objetivo? Enfrentarnos a pintorescas bandas criminales y cobrarnos la recompensa por matar a sus cabecillas. 

La exploración y el combate transcurren por salas y corredores llenos de tuberías, asideras y escondites donde encontrar todo tipo de loot. Contamos, además, con habilidades de movimiento avanzado como correr por las paredes durante unos segundos, o un gancho al estilo Sekiro para poder alcanzar las áreas más complicadas o huir de situaciones difíciles.

La sensación de que estás jugando a un refrito de otros títulos daña bastante la experiencia

Todo pinta relativamente bien sobre el papel, ¿verdad? Y sin embargo, desde las primeras horas de juego no pude evitar una sensación tremenda de dejà vu- como si casi todo lo que me ofrecía el juego lo hubiese probado antes en otros títulos. Es cierto que a día de hoy no debe ser muy fácil innovar un looter-shooter, y que no podemos pedir a cada juego del género que reinvente la rueda, pero las influencias de NHG se perciben desde la primera misión. Y esta sensación de que estás jugando a un refrito de otros títulos daña bastante la experiencia.

Por ejemplo, tanto el sistema de loot de armas y de munición recuerda bastante a Borderlands, y no pude evitar pensar en los asentamientos de Pandora cuando avanzaba por los pasillos y salas de los niveles del juego. La interfaz de mejoras de nuestro personaje (que nos permite también darle extras a nuestro chucho) ofrece una buena cantidad de opciones… pero me acabó recordando demasiado al sistema de mejoras biónicas de Deus Ex. Incluso durante el propio combate, que se hace bastante entretenido gracias al movimiento avanzado y el pseudo-parkour que ofrece el juego, la sensación de imitación vuelve… ya que NHG cambia su banda sonora a metal industrial para darle intensidad a la refriega, y no hay forma de que esto no nos recuerde a la BSO de los últimos Doom.

 

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El tono marrón óxido es el gran protagonista de la parte visual

Esta experiencia se podría haber mitigado si NHG se hubiese apoyado en otros puntos fuertes o se inspirase más en elementos de la franquicia Warhammer 40K, pero aquí el juego se queda corto. Además del nombre del susodicho planeta ficticio, Necromunda es otro juego de miniaturas editado por Citadel que permite hacer partidas a escala más pequeña. Sus diferentes bandas o Casas tienen todas una estética propia y reconocible, y usan diferentes tipos de armas o tácticas- pero en NHG los enemigos son casi indistinguibles unos de otros, tanto por estética como por comportamiento en el combate. Y aunque el diseño de los niveles tiene su mérito por lo bien que muestra cómo sería transcurrir por las tripas de un planeta-industria, se parecen tanto que hay pocos niveles que me dejasen una impresión a posteriori.

Si parece que estoy siendo muy severo con el juego, es porque en muchos aspectos creo que este título tenía una buena cantidad de oportunidades a su disposición (años de lore ya escrito, el diseño de las miniaturas en las que se basa, razas alienígenas únicas…) que el estudio no ha podido o no ha sabido aprovechar. Y un shooter que podía haber sido único, por lo menos en su ambientación o espíritu, ha resultado ser una experiencia algo genérica.

 

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