Guardianes de la Galaxia y el peso de un nombre

Guardianes de la Galaxia y el peso de un nombre

En el “ya no año de nuestro señor” 2021, en la entrega de los Video Game Awards (desde ahora VGA para abreviar) hubo un premio que nadie pudo ver venir: Guardianes de la Galaxia de Square Enix se llevó a casa la estatuilla plateada a Mejor Narrativa del año.

 

Suena algo raro, ¿verdad? Títulos de la talla de Deathloop, Psychonauts 2, Life is Strange: Two Colors o el ganador del VGA a juego del año It Takes Two también optaban a él, y el candidato por el que nadie apostaba acabó siendo el caballo ganador. Y cuando se anunció, lo único que acompañaba a streamers y presentadores eran bufidos de incredulidad y comentarios irónicos sobre la calidad de este año.

 

¿El motivo? El nombre. El juego se llama Guardianes de la Galaxia.

 

Y… ¿Se lo merece Guardianes de la Galaxia?

 

El galardón a mejor narrativa es uno a los que siempre presto más atención. Es el campo en el que me he especializado en mi vida laboral y siempre estoy al acecho de una historia que pueda quedarse a vivir en un rincón de mi memoria.

 

Así que tuve que comprarlo. Y lo jugué. Varias veces. Hasta he sacado el trofeo de platino (estar enferme es lo que tiene) y puedo decir sin ningún ápice de duda que estamos ante uno de los mejores guiones del año; las estructura es la adecuada, la duración es la pertinente, balancea la intensidad de sus momentos para entregarlos cuando se debe, el sistema de decisiones funciona dando lugar a cambios radicales (y no tan radicales) en los niveles y el estudio de personajes que hace se merece todos mis halagos y más.

 

¿Por qué funciona tan bien?

 

Está lejos de ese valle inquietante que creaba el anterior título superheróico de Square Enix, de querer parecerse demasiado a las películas de Marvel pero quedándose a medias en todos los conceptos.

Guardianes de la Galaxia sigue más la estela de los Spider-Man de Insomniac o los Batman de Arkham, donde se coge la mitología del superhéroe y se usa para crear una versión propia que se siente junto a las más conocidas en lugar de querer quitarles el sitio.

 

Y es que no se queda ahí, porque luego toca disparar y está todo enfocado a la sencillez y la eficacia. No querían que esto fuera un shooter, querían que viviéramos una space opera de primera mano. Y vaya que si lo han conseguido.

 

Así que si me lo preguntáis a mí: si, se lo merece. Aunque aquí ya entra mucho la subjetividad y sobre todo si al premiar algo debemos valorar el hacer algo nuevo o revolucionario (que ni lo hace, ni lo intenta, ni lo pretende) o simplemente algo genuinamente bien hecho.

 

¿Por qué esa sorpresa entonces?

 

Porque todes conocemos a Marvel. Y todes sabemos lo que implica ese nombre. Más aún en el videojuego.

 

Las licencias en los videojuegos no tienen un historial inmaculado que se diga. Todes recordamos esos días de la séptima generación de consolas (PS3, XBOX 360, Wii, DS, PSP…) donde títulos de este estilo poblaban las tiendas de videojuegos. Y además estaban en una cantidad casi obscena de consolas (que el juego de Ratatouille salió en doce plataformas, por el amor de Dios).

 

La cuestión y el problema es que estos juegos eran un cara o cruz: o eran muy buenos o eran Vengadores de Square Enix. Rara vez había un punto medio, un “Ha estado bien”, un “Ha sido un viaje entretenido”. Y eso me pone triste.

 

Nos merecemos cosas bonitas

 

Aparquemos el cinismo y todo el miedo existencial por un segundo: tenemos derecho a tener entregas buenas de las licencias que nos gustan.

Lo divertido es que las hemos tenido desde hace años, sin ir más lejos un juego de 007 ni más ni menos fue el que trajo los shooters en primera persona a las consolas de una manera más o menos funcional. Pero hubo un momento donde el mercado de este tipo de obras se colapsó con morralla. Y no de la divertida.

 

Ya sabéis que me gusta ser abogado del diablo. Entiendo el proceso de crear videojuegos porque he estado ahí y sé de primera mano lo abusivo que puede llegar a ser. Y con estos casos lo era aún más.

A los estudios se les daba poco tiempo de desarrollo y tampoco muchos recursos que se digan. El objetivo del videojuego licenciado era ser un complemento a una película o serie que iba a salir así que se apostaba por una fórmula de juego sencilla que no fuese un quebradero de cabeza, se hacía lo que se podía y se lanzaba al mercado.

 

Y el problema estaba precisamente ahí, delante de las narices de todo el mundo: se pensaba en ellos como complemento, no como algo a tener en cuenta. Eso no se hace. Eso está feo.

 

Ahora empiezan las buenas noticias

 

La generación de consolas actual y en concreto la anterior son una post-Batman Arkham de Rocksteady y no podría estar más feliz por ello.

Si me preguntáis a mí, el juego más influyente de lo que llevamos de siglo junto al primer Dark Souls.

 

Jugar a Batman Arkham Asylum en su momento se sentía igual que cuando sales por la noche con tus amigos y compráis un kebab a las 3 de la mañana. Exactamente así era.

Costaba creerse que fuese algo real porque veníamos acostumbrades al juego de Ratatouille (sigo sin superar que haya salido en doce plataformas) y de pronto nos cruzábamos con lo que queríamos: jugar un tebeo de Batman.

 

Y lo bonito de ese título es que no se quedó únicamente en respetar su licencia, sino que aprovechó el empuje y trabajaron unas mecánicas de combate tan pulidas que comenzaron llamándose “free flow” y que tras crear escuela y servir de lienzo para otros títulos se cambió a “Arkham-like”

Lo habían hecho bien. Muy bien. Y me alegra que alguien recogiera lo que se sembró ahí.

 

En la octava generación de consolas tuvimos Sombras de Mordor, Mad Max, Alien Isolation, Viernes 13, Jurassic World Evolution, Star Wars: Jedi Fallen Order y muchos otros que me dejo que compartían esta idea: no hacemos complementos, hacemos juegos.

 

¿Por qué seguimos reticentes?

 

Pues porque no todo es color de rosa (ojalá) y la idea del juego licenciado como complemento ha dado paso al juego licenciado como forma de ordeñar la cartera de los fans.

 

Con esto se me vienen a la mente dos casos: el reciente Vengadores de Square Enix y la mayoría de juegos basados en anime.

 

La primera es bastante obvia, ya que vimos por donde iban a ir las cosas desde que anunciaron que iban a usar el modelo de juego como servicio (“tu compra nuestro juego y te garantizamos que poco a poco y por un precio bajísimo te iremos dando más contenido periódicamente”).

Me da mucha lástima este juego, pero solo porque lo protagoniza mi superheroína favorita y porque el villano es de mis preferidos de Marvel. El resto es un juego con mecánicas poco inspiradas cuya campaña de un jugador está de adorno (o más bien de complemento) para un multijugador basado en el farmeo. Podría diseccionarlo más, pero es que no quiero. No se lo merece.

 

Con los juegos basados en anime sí que siento lástima porque si algo tiene ese mundillo precisamente son ideas muy locas y mundos muy elaborados donde se puede dar pie a cosas asombrosas. Es que casan al 100% con el videojuego… Pero la mayoría se quedan en un juego muy simple y poco gratificante de aprender. Y esto me duele mucho, en concreto el último de JoJo’s.

 

“A los fans les gustará”

 

Todo el mundo sabe exactamente lo que significa esa frase: “No es bueno, pero si le tienes aprecio a la licencia no sentirás que has tirado el dinero”.

 

Y en cierta forma, me da pena. No quiero tener que ser el fan número uno para pasármelo bien. Ni siquiera quiero tener que ser un fan para pasármelo bien.

Ahora estoy jugando a Warhammer 40k Space Marine y me está encantando… Pero hace años, cuando me lo regalaron lo ignoré porque ponía “Warhammer 40k” en el título y ese es un universo en el que nunca he entrado.

 

Me gustaría que desapareciera ese prejuicio y poder recomendarle a la gente el juego de Mad Max o de Spider-Man o Jedi Fallen Order sin que tengan que ser fans de antemano de dichas obras. Que puedan disfrutarlas sin ideas preconcebidas y que a partir de ahí ya juzguen si les gusta o no.

 

Y, sobre todo, me gustaría que ahora que se ha premiado a un guion excelente por méritos propios como es Guardianes de la Galaxia, lo mirásemos como una invitación a ello en vez de soltar un bufido porque ponga “Marvel” en la carátula.

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