La serie de Obi-Wan y por qué Ben Kenobi estaba mucho mejor solo en su chalet del desierto

La serie de Obi-Wan y por qué Ben Kenobi estaba mucho mejor solo en su chalet del desierto

La serie de Obi-Wan Kenobi ha finalizado y aquí hablamos de cómo ha tratado a la historia del personaje y a quienes le acompañan.

La Amenaza Fantasma fue la primera película de Star Wars que vi en la gran pantalla. Ya había visto la trilogía original, era fan, sin embargo el contacto generacional vino con la nueva trilogía. Película a película todas quedaron grabadas en mi retina, desde todos los personajes que aparecían en esta nueva saga a hechos que moldeaban la galaxia que ya habíamos visto en la original, como la conversión de Anakin en Darth Vader o las Guerras Clon y el exterminio de los jedi.

Hacer caso omiso de las críticas que llovieron contra las precuelas fue fácil, era un niño y a mí me gustaron. Poco a poco se han redimido entre memes y series de animación, Clone Wars y Rebels han ayudado muchísimo en esta redención que había dejado una etapa muy oscura, sobre todo para los actores. No sólo en cuanto a argumentación e historia, también en los personajes. Un Anakin más profundo, un Obi-Wan cuya madurez solo estaba un paso por delante de la de su aprendiz y un nuevo personaje, Ahsoka Tano, la aprendiz de Anakin. En Rebels seguía la progresión de estos personajes, ya como actores secundarios, Vader lleno de ira en el lado oscuro, Ahsoka siguiendo su propio camino y el viejo Ben, más sabio, maduro y habiendo aprendido de sus errores.

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Entonces llega la serie de Obi-Wan Kenobi

La serie de Obi-Wan Kenobi ha destruido gran parte de lo que se había reconstruido. Ha pasado como un huracán sobre chabolas, arrasando con todo a su paso. Y no ha sido cosa de los actores. De hecho, el trabajo de Ewan Mcgregor, Hayden Christensen y todos los actores que componen la serie es espectacular y estoy seguro de que se lo han pasado genial volviendo a sus personajes. Sin embargo el resto de elementos que componen la serie son de segunda o tercera. Movimientos de cámara hechos por una persona con Parkinson, cambios de cámara que ayudan a no ver nada, oscuridad absoluta, decisiones de guion hechas por niños de 3 años, etc.

Es una serie que empieza lenta, es entendible y aceptable aunque solo cuente son 6 episodios, lo que debería aligerar las cosas. Sin embargo se toma su tiempo en presentar al protagonista, dejando ver su estado, su situación, lo destruido que está por los eventos del final de la trilogía de precuelas. También hay que decir que se ven las mismas escenas unas cuantas veces, casi como si se hubieran reutilizado, una redundancia que ralentiza la serie y la vuelve monótona. Después va cogiendo fuerza, aún con alguna incongruencias sigue adelante, hasta que llega al final con un penúltimo capítulo que se salva por la magnificencia que irradia Darth Vader. Y un último capítulo que bien se podría lanzar al Sol, o al centro de Sevilla en Agosto lo mismo es, y que así se desintegrara para no volver a verse nunca más.

Personajes bien tratados

Como estaba diciendo los personajes están bien tratados, no solo los principales. Leia Organa era repelente de mayor, siendo una niña no podía ser menos. Los Inquisidores dejan algo que desear, sobre todo el Gran Inquisidor al que se le ve 2 minutos en la serie y en el primero bueno, ya lo sabéis si lo habéis visto. Sin embargo, Vader es lo que tiene que ser. Un ser superior al resto e intimidante, poderoso y prácticamente sin igual.

Ben Kenobi está destrozado, tiene pesadillas, está roto y su conexión con la fuerza es nula y no es para menos. Todos los personajes tienen sus razones, su forma de ser y están bien trabajados en casi toda la serie. En el último capítulo flojean muchos por querer llegar a buen puerto y eso solo lo deja todo hecho un desastre. A uno, del que no diremos el nombre para evitar spoilers, pero que lleva capucha, casi le falta ponerse a cantar el Hakuna Matata del Rey León.

Pero esto no hay por dónde cogerlo, Obi-Wan Kenobi

Por lo demás no hay por dónde coger la serie. No solo se acumulan las incongruencias, si no que crean agujeros donde antes había un manto fino de imaginación. Es difícil insertar una historia en un vacío donde al parecer no sucedía nada, pero lo es aún más dejar unos flecos tan gordos y desbaratar tanto algo que ya estaba hecho. Hay cosas que solo se explican si las ha hecho un mago, como teletransportaciones o distorsionar tanto la vista como para que un montón de Troopers no sean conscientes de un bulto enorme debajo de una gabardina. Aunque muchos errores suceden por no comprender la lógica interna del universo de Star Wars. Hay muchas otras que son lógica pura de cualquier universo y que sólo se explican si quieres lograr un objetivo, pero te has metido en tal berenjenal que solo se puede explicar con un fundido a negro y que haya pasado lo que tenga que pasar. Todo ello en lapsos de tiempo relativos.

Es difícil creer que un montón de trabajadores profesionales hayan caído tanto en trabajos, no ya subjetivos como puede ser un guion -aunque como decía antes los errores de narración son objetivos- si no en trabajos que están mecanizados, elementos como mover la cámara sin que parezca que vas a robar panderetas o dejar planos abiertos mientras sucede una pelea o cosas así. Aunque se ve en toda la serie el último capítulo peca mucho de este tipo de errores y se hacen notar mucho más. Llega el clímax, la gran y esperada pelea que queda en nada, dejando fríos a sus espectadores como si la coreografía fuera una sucesión de golpes sin sentido en vez de un baile.

En definitiva…

Obi-Wan Kenobi es una serie sin alma que pretendía encender una llama en el corazón de los fans. Una nada que sería mejor haber enterrado como Ben Kenobi había enterrado su sable de luz. Una decepción pero no por los actores, que se veían completamente ilusionados en las entrevistas por volver a unos personajes que recordaban con amargura por el odio de los fans. Esta vez por el escenario en el que les ha tocado actuar, las ambiciones de unas personas que solo buscan ganar más dinero y rentabilizar el amor hacia unos personajes. Sálvanos Filoni, eres nuestra única esperanza.

Autor: Ángel Almansa.

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