Luces y sombras de la compra de Activision-Blizzard por parte de Microsoft

Luces y sombras de la compra de Activision-Blizzard por parte de Microsoft

Uno de los primeros artículos que escribí en esta santa casa fue sobre Blizzard, mi compañía favorita durante muchísimo tiempo hasta que salieron a la luz ciertas informaciones que me hicieron repudiarla. Desde hace un tiempo, no compro ningún producto de dicha compañía, aunque es más por «calma» personal que por otra cosa. Atrás quedaban recuerdos de títulos como Starcraft, Warcraft u Overwatch, unos títulos que han sido realmente importantes en mi vida y que, por las malas prácticas de la compañía, ahora guardan un recuerdo agridulce.

Logo activision Blizzard

Tampoco ha ayudado mucho lo que ha hecho Blizzard en los últimos tiempos, la verdad. Y no hablo de los escándalos, hablo de los juegos. Remakes bastante pobres y retraso tras retraso en una clara imagen pública de sudapollismo absoluto. Y entonces, cuando la debacle parecía insalvable, llega Microsoft y saca la billetera. Y el mundo se pone patas arriba.

¿Podrá salvar Microsoft a Activision-Blizzard?

Lo primero que hay que dejar claro es que, a día de hoy, Microsoft es el mayor gigante dentro de la industria. A grandes rasgos, lo que el Tito Phil y compañía están consiguiendo es darnos un Game Pass de absoluta locura, tanto en consola, como en PC como en la Nube. Se me hace difícil pensar en una forma en la que Sony y Nintendo pueden responderles, porque, si no tuviese ninguna consola o plataforma a día de hoy, Xbox o PC serían las elecciones de calle.

Pero, más allá del Game Pass, toca reflexionar sobre si realmente Microsoft puede acabar con toda la basura que hay en Blizzard. Y digo basura porque entre correos filtrados, informaciones de la junta y demás lindezas lo que nos queda claro es que, mientras de puertas para afuera hay una clara intención de lavar la imagen, de puertas para adentro lo que hay es un miedo atroz a que los trabajadores se sindicalicen, apagando fuegos con gasolina.

Bobby Kotick
Bobby Kotick, en una imagen de archivo completamente real

Es evidente que, a partir de 2023 (momento en el que Microsoft podrá meter mano en Activision-Blizzard), las cosas deben cambiar. Lo primero y más evidente es que Kotick y su gente deben irse, porque más allá de estar muertos públicamente han demostrado con creces que son incapaces de manejar una compañía como Blizzard. Y lo segundo es que, tras este relevo, la gente que esté al mando sea capaz de solucionar todos los problemas que lleva años arrastrando la compañía.

Las consecuencias de la adquisición

Dejando a un lado el futuro de la parte interna de la compañía, queda saber qué va a pasar a partir de ahora. Recordemos que uno de los caballos de batalla de PlayStation ha sido (y es) Call of Duty, y aunque desde Microsoft han querido dar un capotazo a Sony con el tema, se abren varias posibilidades interesantes.

Es muy posible que no quieran quitar Call of Duty de PlayStation. Al fin y al cabo, son ventas que pasan a engrosar las arcas de Microsoft. Pero, ¿qué pasaría en el supuesto de que el próximo Call of Duty entre a formar parte del Game Pass? El usuario no es tonto, y si a partir de ahora los lanzamientos de Activision-Blizzard van a estar en el Game Pass, las suscripciones van a venderse como churros. Recordemos el ejemplo de Bethesda: con su compra, el catálogo del servicio de suscripción de Microsoft se enriqueció enormemente.

Por supuesto, se abren nuevos e interesantes horizontes: ¿WoW en Game Pass? ¿Tiempo de juego con el Gold? Todo esto no son más que elucubraciones, pero será interesante ver qué hace Microsoft. Una cosa está clara: esta generación tiene color verde. Y parece que va a seguir teniéndolo durante mucho tiempo, hasta que Nintendo o Sony decidan ponerse las pilas (y más les vale que sean potentes y de larga duración…).

El precio del Game Pass

Hasta ahora, hacerse con Game Pass es MUY barato. Aquellos que tenemos una Xbox Series (S o X) y un PC, solemos tirar por el Ultimate de cabeza, y el precio es absurdamente barato. Lo más natural es que, con esta adquisición, veamos una subida de precios, aunque tampoco podemos echarle nada en cara.

Phil Spencer
Gracias por tanto, perdón por tan poco Phil

Estamos hablando del servicio más potente del mercado, con un catálogo de ensueño repleto de nuevos lanzamientos. No sé cuánto podría subirse, pero me resulta improbable pensar que no va a ser rentable. Más allá de forofismos y estúpidas guerras de consolas, es imposible no aplaudir lo que está haciendo Microsoft: acercar los videojuegos a todo el mundo a un precio irresistible. Si esto es lo que hace la competitividad entre compañías, me vais a perdonar y vais a dejar que pida otras 15 tazas.

PD: MORE LEVELS PARA EL CANDY CRUSH BEIBE

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