La influencia del videojuego en el cine de Gus Van Sant

La influencia del videojuego en el cine de Gus Van Sant

En este artículo analizamos la influencia del videojuego en la carrera de Gus Van Sant.

Para aquellas personas que no estén familiarizadas con este señor, es más conocido aquí por haber dirigido El indomable Will Hunting, Milk y My Own Private Idaho. Pero se trata de un cineasta camaleónico, que ha hecho desde la peli más formalista hasta el cine de autor más puro. 

Gus Van Sant
Mírenlo qué majo.

Nos vamos a centrar en las dos primeras películas de su “tetralogía de la muerte”: Gerry (2002) y Elephant (2003). Dentro de esta tetralogía también se contarían Last Days (2005, la mejor película sobre Kurt Cobain) y Paranoid Park (2007). Como no puede decirse que en ellas los videojuegos tuvieran una influencia activa (aunque podría empezar a tirarme triples sobre la saga Tony Hawk y Paranoid Park, pero mantengamos la seriedad), las omitiremos. 

Gerry y la ilusión del eterno movimiento

Tras el éxito a nivel de crítica y público que obtuvo con El indomable Will Hunting, el vilipendiado remake plano a plano de Psicosis y el tibio intento de volver al formalismo hollywoodiense que fue Descubriendo a Forrester, Gus Van Sant volvió a colaborar con Matt Damon y Casey Affleck en Gerry.

La peli está basada en hechos reales, contando la historia de dos amigos que van a pasear por el Valle de la Muerte (lo que pasó a continuación les sorprenderá). 

Se trata del mayor ejercicio de estilo del director, abucheado casi con unanimidad al finalizar su estreno en Sundance. Además de las obra cinematográfica de Béla Tarr, la referencia que tomó el bueno de Gus fue Tomb Raider.

Desde las primeras generaciones de consolas, era posible crear la ilusión de moverse por un nivel sin cambiar de pantalla. En los juegos de carreras se solía elegir esto (no era lo común tener el equipo para poder gestionar ambas cosas).  

Valga como ejemplo el juego español Paris-Dakar, para la Spectrum, que creaba la ilusión de movernos por un desierto casi infinito y en el que había que atender a las indicaciones del copiloto o perdernos irremediablemente.

Así pues, Gus Van Sant nos guía por un desierto interminable, con planos de gran duración, en los que los protagonistas parecen moverse por el entorno de manera infinita. De una manera muy similar a Tomb Raider, o cualquier videojuego en tercera persona.

En otra secuencia, el personaje interpretado por el adicto a la ketamina y misógino Casey Affleck delira sobre haber conquistado Tebas dos semanas antes, hablando sobre haber vivido una serie de eventos similares a los que nos toparíamos en un juego de la saga Civilization. 

La humanidad contra la naturaleza

A Gerry y su amigo les habría venido bien un guía durante su paseo por el Valle de la Muerte. Igual que en la saga Dark Souls, el entorno es un personaje tan importante (o más) a nivel narrativo como sus protagonistas, en la cinta de Van Sant nos encontramos con que las fuerzas de los caminantes palidecen ante la naturaleza.

Se trata de un conflicto clásico en la ficción, desde Robinson Crusoe hasta El último superviviente (de hecho, el título original es Man vs Wild). En el caso de los videojuegos también es un conflicto recurrente. 

Podemos tomar como ejemplo más claro Minecraft. En early game, nuestro principal objetivo es sobrevivir a la naturaleza, obteniendo recursos de ella y construyendo una guarida que nos permita protegernos por la noche. 

Elephant y los shooters

El 20 de abril de 1999, tiene lugar la masacre del instituto Columbine. Dos adolescentes asesinaron a otros doce estudiantes y a un profesor. Entre otras aficiones, jugaban a Quake y Doom, por lo que no faltó quien acusó a los videojuegos de su conducta violenta. Lo de prohibir la venta de armas o facilitar el acceso a la psicoterapia ya tal.

Cuatro años después, Gus Van Sant ganó la Palma de Oro y el Premio a la mejor dirección en Cannes por su particular visión de aquel incidente. Siguiendo con el minimalismo de Gerry, con largas tomas que de nuevo emulan la vista en tercera persona de muchos videojuegos, nos muestra la vida de varios estudiantes durante el día de autos.

En una secuencia de la peli, podemos ver a los protagonistas del incidente jugando a un FPS. Desprovistos de emociones, como autómatas. El único objetivo del juego mostrado es matar a los enemigos que van apareciendo. 

No pudimos hacernos con los derechos de Doom, así que nosotros mismos diseñamos uno que recordara a Gerry, con dos tíos caminando por el desierto”. Como curiosidad, uno de los NPCs a los que dispara el protagonista lleva la misma camiseta que Casey Affleck en Gerry. 

El propio Van Sant renegó de la tesis de que los videojuegos fueran la causa de Columbine, explicando que simplemente se trataba de parte de la rutina de los niños. 

La persona contra la sociedad

Otro de los temas clásicos de la ficción. En este caso, los asesinos, alienados de la sociedad y víctimas de bullying, deciden asesinar a sus compañeros. Aunque Elephant dista mucho de la narrativa tradicional (ni siquiera podemos calificar a los asesinos como protagonistas de la peli), se podría encasillar en esta categoría. 

Véase GTA: San Andreas como ejemplo; CJ, alienado de la sociedad, se abre camino a través de ella a base de tiros y terroríficos minijuegos controlando un helicóptero de radiocontrol.

Flashbacks de Vietnam.

No obstante, se trata de casos muy diferentes. Elephant sería más bien un análisis sobre los momentos previos al colapso de la sociedad, en el entorno de un instituto. Igual que en Gerry los protas no tenían nada que hacer contra la naturaleza, aquí los asesinos son meros engranajes de la bomba de relojería que supone la sociedad capitalista.

La influencia mutua entre videojuegos y cine

No parece que en un futuro próximo o lejano Gus Van Sant vaya a interesarse de nuevo en los videojuegos. Aún así, el trasvase entre cine y juegos ya es una constante. Formalmente, cada uno bebe del otro sin ningún tipo de escrúpulo. No se puede comprender las cinemáticas sin el lenguaje cinematográfico. Sam Mendes nunca habría hecho 1917 sin haberse echado unas viciadas al Battlefield/CoD. 

Desde lo más mainstream (Spielberg con su Ready Player One) al más puro cine de autor (Dhogs de Andrés Goteira, la Holy Motors gallega), nada parece indicar que esta retroalimentación entre videojuegos y cine vaya a remitir. Sin ir más lejos, ahí está la reciente adaptación al cine de Monster Hunter o el videojuego español en ciernes adaptando Vértigo, en desarrollo por parte de la empresa española Pendulo StudiosSi os habéis quedado con ganas de más, podéis leer aquí mismo sobre el videojuego después del fin del Arte.

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